POEMAS DE ROSALÍA DE CASTRO

Rosalía de Castro (1837-1885) es una de las figuras literarias más destacadas y veneradas de la literatura gallega y española del siglo XIX. Nacida en Santiago de Compostela, Galicia, su legado poético se ha convertido en un símbolo de la identidad y la cultura gallega. Su obra, caracterizada por una profunda sensibilidad y un estilo melancólico, refleja el alma del pueblo gallego y se centra en la exaltación de la naturaleza, el amor y la crítica social.

Inspirado en «Adiós, ríos; adiós, fontes» de Rosalía de Castro

Adiós, ríos; adiós, fontes, en mi partida solemne,

como hojas que el viento arrastra, me desprendo,

de los paisajes queridos, donde el alma no miente,

busco nuevos horizontes, donde mi ser extiendo.

 

En cada río, un reflejo que se pierde en el tiempo,

en las fuentes cristalinas, donde el agua me llama,

cada gota es un recuerdo que mi corazón sostiene,

en el arrullo de la naturaleza, donde mi esencia se inflama.

 

Adiós, ríos; adiós, fontes, en mi andar itinerante,

como nómada en el camino, me desplazo,

de los lugares amados, donde el alma es inmigrante,

busco la esencia de la vida, donde mi ser se abraza.

 

En cada rincón, un abrazo que el tiempo enreda,

en las fuentes que susurran, donde el agua canta,

cada palabra es un eco que mi memoria recuerda,

en el eco del paisaje, donde mi corazón encanta.

 

Así, en adiós, ríos; adiós, fontes, me envuelvo,

en la despedida de lo conocido y la bienvenida de lo nuevo,

cada estrofa es un reflejo que resuelvo,

en la travesía del alma, donde el ser se renueva.

Inspirado en "Adiós, ríos; adiós, fontes" de Rosalía de Castro

 

Inspirado en «Campanas de Bastabales» de Rosalía de Castro:

 

Campanas de Bastabales, en su tañer sonoro,

como cantos ancestrales, resonáis en mi memoria,

de los días y las noches, de los tiempos pretéritos,

busco en vuestro repicar, el eco de mi historia.

 

En cada campanada, un recuerdo que se despliega,

en el tintineo de las campanas, donde el alma se sumerge,

cada sonido es una melodía que el corazón entrega,

en el retumbar del tiempo, donde la vida se entrelace.

 

Campanas de Bastabales, en su toque vibrante,

como un llamado del pasado, me estremezco,

de los campos y las aldeas, donde el alma es errante,

busco en vuestro repicar, el eco de lo que perezco.

 

En cada tañido, una emoción que reverbera,

en el sonido de las campanas, donde el alma se encuentra,

cada badajo es un latido que la memoria altera,

en el concierto del tiempo, donde la esencia se despliega.

 

Así, en campanas de Bastabales, me sumerjo,

en la comunión de los recuerdos y las emociones,

cada estrofa es un reflejo que concentro,

en la sinfonía del pasado, donde el alma se libera.

 

Inspirado en «Negra Sombra» de Rosalía de Castro:

 

Negra Sombra, como una sombra que me sigue,

cada paso es una huella que se arraiga,

en el sendero de la vida, donde el destino se escribe,

busco en tu oscuridad, la luz que me mitiga.

 

En cada sombra, un misterio que se oculta,

en la negra sombra, donde todo se esconde,

cada penumbra es un enigma que resulta,

en el rincón del alma, donde el silencio responde.

 

Negra Sombra, como una noche sin estrellas,

cada velada es una sombra que se alarga,

en el firmamento del ser, donde todo destella,

busco en tu oscuridad, la chispa que me embarga.

 

En cada penumbra, un rincón que se desvela,

en la negra sombra, donde todo se devela,

cada oscuridad es una estrella que se apela,

en el corazón del alma, donde la luz se destella.

 

Así, en Negra Sombra, me envuelvo,

en la comunión de las luces y las sombras,

cada estrofa es un reflejo que resuelvo,

en el baile de la vida, donde el alma se asombra.

 

Inspirado en «Cántiga de berce» de Rosalía de Castro:

 

Cántiga de berce, como una nana que me arrulla,

cada verso es una caricia que me mece,

en la cuna de la vida, donde el sueño se anhela,

busco en tu melodía, la paz que me enriquece.

 

En cada nana, una dulce melodía que se desgrana,

en la Cántiga de berce, donde el alma se calma,

cada cariño es una canción que se entrama,

en el vaivén de los sueños, donde la esperanza salma.

 

Cántiga de berce, como una madre que acuna,

cada arrullo es una voz que me alienta,

en el regazo del ser, donde todo se perfuma,

busco en tu cantar, la fuerza que me sustenta.

 

En cada cuna, un refugio que se despliega,

en la Cántiga de berce, donde el alma se mece,

cada estrofa es un abrazo que no se niega,

en la cuna del corazón, donde el amor se ofrece.

 

Así, en Cántiga de berce, me sumerjo,

en la comunión de los afectos y el cuidado,

cada estrofa es un reflejo que entresuelvo,

en la danza de la vida, donde el alma se ha consagrado.

Inspirado en "Cántiga de berce" de Rosalía de Castro:

 

Inspirado en «Follas novas» de Rosalía de Castro:

 

Follas novas, como hojas que renacen en el viento,

cada hoja es una nueva historia que se teje,

en el árbol de la vida, donde el tiempo se encuentra,

busco en tus páginas, la esencia que me protege.

 

En cada hoja, un capítulo que se desdobla,

en las Follas novas, donde el alma se libera,

cada palabra es una semilla que se siembra,

en el jardín de la mente, donde la ilusión reverdece.

 

Follas novas, como un renacimiento en la primavera,

cada estación es un ciclo que se eterniza,

en el lienzo de la existencia, donde la esperanza enverdece,

busco en tus líneas Follas novas, como un manantial de versos que brota,

cada poema es un brote que florece,

en el jardín de la imaginación, donde la creatividad se agota,

busco en tus letras, la frescura que en mí acontece.

 

En cada estrofa, un suspiro que se despliega,

en las Follas novas, donde el alma se libera,

cada letra es un latido que se entrega,

en el papel en blanco, donde la poesía reverbera.

 

Follas novas, como una danza de palabras en el aire,

cada verso es un paso que se enlaza,

en el ballet de las emociones, donde el corazón se atreve,

busco en tu prosa, la danza de la vida que me abraza.

 

En cada palabra, una melodía que se entrelaza,

en las Follas novas, donde el alma se despliega,

cada oración es un canto que se alza,

en la partitura del alma, donde la pluma navega.

 

Follas novas, como un libro que se abre a nuevos mundos,

cada página es una ventana que se asoma,

en el universo de la literatura, donde los sueños se juntan,

busco en tus historias, la magia que en mí se entona.

 

En cada relato, una aventura que se esconde,

en las Follas novas, donde el alma se aventura,

cada personaje es un eco que responde,

en el escenario de la mente, donde la imaginación perdura.

 

Follas novas, como un océano de palabras que se desborda,

cada poesía es una ola que se levanta,

en el horizonte del papel, donde el alma se concuerda,

busco en tus versos, la esencia de la vida que encanta.

 

En cada metáfora, un universo que se crea,

en las Follas novas, donde el alma se proyecta,

cada estrofa es un reflejo que se sujeta,

en el cuaderno del tiempo, donde la poesía se injerta.

 

Así, en Follas novas, me sumerjo,

en la comunión de las palabras y los sentimientos,

cada estrofa es un reflejo que entresuelvo,

en el viaje poético, donde el alma halla sus cimientos.

 

Inspirado en «As viñas do mar» de Rosalía de Castro:

 

As viñas do mar, como hilos de vida que se enredan,

cada viña es un racimo que madura,

en la orilla del océano, donde las olas me ceden,

busco en tus vides, la esencia que la naturaleza procura.

 

En cada cepa, una raíz que se ancla,

en las viñas do mar, donde el alma se arraiga,

cada fruto es un regalo que se abraza,

en el viñedo del corazón, donde el vino se mitiga.

 

As viñas do mar, como una sinfonía de colores,

cada tono es una nota que se armoniza,

en el paisaje de la tierra, donde los aromas despiertan,

busco en tus matices, la melodía que la tierra poetiza.

 

En cada uva, un sabor que se desborda,

en las viñas do mar, donde el alma se embriaga,

cada jugo es un deleite que me acorda,

en el banquete de la vida, donde el vino se despliega.

 

Así, en As viñas do mar, me envuelvo,

en la comunión de la naturaleza y el deleite,

cada estrofa es un reflejo que resuelvo,

en el caliz del tiempo, donde la esencia deleita.

 

Inspirado en «Ai, flores, ai flores do verde pino» de Rosalía de Castro:

 

Ai, flores, ai flores do verde pino, en su danza en el bosque,

cada flor es un poema que se despliega,

en la pradera del alma, donde la vida reluce,

busco en tus pétalos, la belleza que mi ser refleja.

 

En cada brote, una esperanza que reverdece,

en las flores do verde pino, donde el alma se enlaza,

cada aroma es un suspiro que me enternecen,

en el jardín de la mente, donde la esencia se abraza.

 

Ai, flores, ai flores do verde pino, en su canto silvestre,

cada estación es un ciclo que se renueva,

en el sendero de la vida, donde el alma atestigua,

busco en tus corolas, la dulzura que la naturaleza cueva.

 

En cada capullo, una promesa que se despierta,

en las flores do verde pino, donde el alma florece,

cada matiz es una emoción que se concierta,

en el mural del corazón, donde la poesía se ofrece.

 

Así, en Ai, flores, ai flores do verde pino, me sumerjo,

en la comunión de la naturaleza y la sensibilidad,

cada estrofa es un reflejo que entresurco,

en el abrazo floral, donde el alma se descubre.

 

Inspirado en «Cantares Gallegos» de Rosalía de Castro

 

Cantares Gallegos, como coplas que entonan al viento,

cada cantar es una voz que se proyecta,

en la tierra de Galicia, donde el alma se despierto,

busco en tus versos, la esencia que el pueblo conecta.

 

En cada estrofa, una tradición que se enlaza,

en los Cantares Gallegos, donde el alma se agiganta,

cada palabra es una herencia que no se rechaza,

en el corazón de Galicia, donde la cultura encanta.

 

Cantares Gallegos, como un eco de generaciones,

cada rima es un legado que perdura,

en la tierra de los gaiteros, donde el alma tiene emociones,

busco en tus letras, la identidad que la tierra asegura.

 

En cada verso, una historia que se relata,

en los Cantares Gallegos, donde el alma se declara,

cada trova es un mensaje que no se dilata,

en el libro de la vida, donde la poesía se declara.

 

Así, en Cantares Gallegos, me envuelvo,

en la comunión de las raíces y las memorias,

cada estrofa es un reflejo que resuelvo,

en la danza del folklore, donde el alma encuentra sus glorias.

Inspirado en "Cantares Gallegos" de Rosalía de Castro

 

Inspirado en «Miña terra, miña terra» de Rosalía de Castro:

 

Miña terra, miña terra, como madre que me acoge,

cada rincón es una caricia que me acuna,

en el suelo que me vio nacer, donde el alma se desbroce,

busco en tu suelo, la esencia que mi ser fortuna.

 

En cada paisaje, una memoria que se resguarda,

en miña terra, miña terra, donde el alma se arropa,

cada colina es un suspiro que me guarda,

en el manto de la tierra, donde el corazón topa.

 

Miña terra, miña terra, como cuna de mi ser,

cada lugar es un encuentro que me abraza,

en la geografía de mi vida, donde el alma se rehace,

busco en tu abrazo, la esencia que mi corazón abraza.

 

En cada lugar, una conexión que se perpetua,

en miña terra, miña terra, donde el alma se alía,

cada latido es un tesoro que perdura,

en el mapa de mi ser, donde la poesía se inmortaliza.

 

Así, en miña terra, miña terra, me sumerjo,

en la comunión de las raíces y las memorias,

cada estrofa es un reflejo que entresuelvo,

en el regazo de la tierra, donde el alma encuentra sus glorias.

 

Inspirado en «A la orilla de un palmar» de Rosalía de Castro:

 

A la orilla de un palmar, como una sombra en la playa,

cada palmera es un recuerdo que se acurruca,

en la costa del recuerdo, donde el alma se enmaraña,

busco en tus hojas, la paz que mi ser busca.

 

En cada hoja, una caricia que me roza,

a la orilla de un palmar, donde el alma se aquieta,

cada susurro es una canción que se entona,

en el viento del destino, donde la serenidad se sujeta.

 

A la orilla de un palmar, como un suspiro que se desprende,

cada palma es un deseo que se encarama,

en la playa de la vida, donde el alma se extiende,

busco en tus hojas, la calma que mi ser derrama.

 

En cada rama, un refugio que se enreda,

a la orilla de un palmar, donde el alma se mece,

cada estrofa es un abrazo que se enreda,

en el abrazo de la naturaleza, donde la poesía agradece.

 

Así, a la orilla de un palmar, me envuelvo,

en la comunión de los suspiros y los abrazos,

cada estrofa es un reflejo que resuelvo,

en la danza del viento, donde el alma halla su regazo.

 

 

Inspirado en «Lembranza» de Rosalía de Castro:

 

Lembranza, como un eco que perdura en el tiempo,

cada recuerdo es un tesoro que se atesora,

en la memoria del alma, donde el pasado se asoma,

busco en tus memorias, la esencia que me enamora.

 

En cada imagen, un instante que se repite,

en la Lembranza, donde el alma revive,

cada momento es una emoción que se mide,

en el álbum de la vida, donde la nostalgia se escribe.

 

Lembranza, como una fotografía en sepia,

cada fotografía es un pedazo de historia,

en el álbum de los recuerdos, donde el alma se despliega,

busco en tus instantáneas, la belleza de cada victoria.

 

En cada mirada, un encuentro que se revela,

en la Lembranza, donde el alma se reconecta,

cada palabra es un susurro que se desvela,

en el rincón del corazón, donde la poesía se proyecta.

 

Así, en Lembranza, me sumerjo,

en la comunión de los momentos y las vivencias,

cada estrofa es un reflejo que entresurco,

en el álbum del pasado, donde el alma encuentra sus esencias.

 

Inspirado en "Lembranza" de Rosalía de Castro:

Inspirado en «Muiñeira» de Rosalía de Castro:

 

Muiñeira, como un baile de ríos que danzan,

cada paso es un latido que se acelera,

en el folklore de Galicia, donde el alma se encanta,

busco en tus movimientos, la pasión que me genera.

 

En cada giro, una danza que se enlaza,

en la Muiñeira, donde el alma se agiganta,

cada compás es un abrazo que me abraza,

en el zapateo de la vida, donde la energía se adelanta.

 

Muiñeira, como una melodía que se expande,

cada acorde es una emoción que se despliega,

en el tamborileo de los pies, donde el alma se desmanda,

busco en tus compases, la música que mi ser protege.

 

En cada nota, una historia que se resguarda,

en la Muiñeira, donde el alma se declara,

cada estrofa es un reflejo que se guarda,

en el escenario de la mente, donde la poesía se escancara.

 

Así, en Muiñeira, me envuelvo,

en la comunión de los ritmos y los sentimientos,

cada estrofa es un reflejo que entresuelvo,

en el baile gallego, donde el alma encuentra sus cimientos.

 

Inspirado en «Ao pé da lareira» de Rosalía de Castro:

 

Ao pé da lareira, como el calor que me acoge,

cada chispa es una caricia que me abriga,

en el hogar del corazón, donde el alma se desboga,

busco en tus llamas, la serenidad que en mí se arraiga.

 

En cada centella, una historia que se incendia,

ao pé da lareira, donde el alma se alumbra,

cada brasero es un refugio que me enmudece,

en el fogón de la vida, donde la poesía se encumbra.

 

Ao pé da lareira, como una danza de sombras,

cada llama es un baile que se enreda,

en el resplandor del fuego, donde el alma se nombra,

busco en tus destellos, la paz que mi ser prenda.

 

En cada rescoldo, una memoria que se incendia,

ao pé da lareira, donde el alma se enreda,

cada estrofa es un abrazo que se encomienda,

en el brasero de la mente, donde la poesía se desvanece.

 

Así, ao pé da lareira, me sumerjo,

en la comunión de los fuegos y los recuerdos,

cada estrofa es un reflejo que resuelvo,

en el crepitar del tiempo, donde el alma halla sus encuentros.

 

Inspirado en «Debajo da lúa» de Rosalía de Castro:

 

Debajo da lúa, como un suspiro que se eleva,

cada noche es un manto que me cobija,

bajo el brillo de las estrellas, donde el alma se renueva,

busco en tu luz, la esperanza que mi ser activa.

 

En cada estrella, un deseo que se enciende,

debajo da lúa, donde el alma se embriaga,

cada astro es una guía que me atiende,

en el firmamento de la vida, donde la ilusión se propaga.

 

Debajo da lúa, como un sueño que se materializa,

cada fase es un ciclo que se repite,

en la bóveda celeste, donde el alma se eterniza,

busco en tus fases, la magia que mi ser ilumina.

 

En cada noche, un encuentro que se activa,

debajo da lúa, donde el alma se despega,

cada estrofa es un poema que se deriva,

en el reflejo lunar, donde la poesía navega.

 

Así, debajo da lúa, me envuelvo,

en la comunión de las estrellas y las emociones,

cada estrofa es un reflejo que resuelvo,

en el cielo nocturno, donde el alma encuentra sus conexiones.

 

Inspirado en «Ondas do mar de Vigo» de Rosalía de Castro

 

Ondas do mar de Vigo, como caricias que me acarician,

cada ola es un susurro que me envuelve,

en la costa gallega, donde el alma se desliza,

busco en tus aguas, la calma que en mí se resuelve.

 

En cada ola, una melodía que se mece,

ondas do mar de Vigo, donde el alma se navega,

cada espuma es un latido que acontece,

en la playa de la vida, donde la pasión se entrega.

 

Ondas do mar de Vigo, como versos que fluyen,

cada corriente es un poema que se declama,

en el horizonte azul, donde el alma reluce,

busco en tu brisa, la frescura que en mí se derrama.

 

En cada marea, una danza que se enlaza,

ondas do mar de Vigo, donde el alma se fusiona,

cada estrofa es un reflejo que se abraza,

en el vaivén de la naturaleza, donde la poesía se afirma.

 

Así, en ondas do mar de Vigo, me sumerjo,

en la comunión de los océanos y las emociones,

cada estrofa es un reflejo que entresurco,

en la mar embravecida, donde el alma encuentra sus emociones.

Inspirado en "Ondas do mar de Vigo" de Rosalía de Castro

 

Inspirado en «A xusticia pola man» de Rosalía de Castro:

 

A xusticia pola man, como un ideal que me inspira,

cada lucha es un paso que se eleva,

en la defensa de los derechos, donde el alma se motiva,

busco en tu voz, la fuerza que en mí se remueva.

 

En cada causa, una batalla que se abraza,

a xusticia pola man, donde el alma se empodera,

cada voz es un clamor que se enlaza,

en el tribunal de la vida, donde la verdad se espera.

 

A xusticia pola man, como un llamado a la justicia,

cada derecho es un valor que se protege,

en la balanza equitativa, donde el alma se compromete,

busco en tu lema, la equidad que en mí se refleje.

 

En cada ley, una protección que se reafirma,

a xusticia pola man, donde el alma se declara,

cada estrofa es un compromiso que se firma,

en el código de la mente, donde la poesía se aclara.

 

Así, a xusticia pola man, me envuelvo,

en la comunión de la justicia y los ideales,

cada estrofa es un reflejo que resuelvo,

en el tribunal de la historia, donde el alma halla sus ideales.