POEMAS DE AMOR CORTOS CON SU AUTOR

ha cautivado los corazones de generaciones: el poema de amor. A lo largo de la historia, poetas han tejido con palabras la más pura y profunda de las emociones humanas: el amor en todas sus formas. Desde los versos románticos que evocan el dulce sabor del enamoramiento hasta las líneas melancólicas que narran el dolor de la pérdida, el poema de amor ha sido el fiel compañero de aquellos que anhelan expresar sus sentimientos más íntimos y sinceros.

Amor eterno (inspirado en el poema de Gustavo Adolfo Bécquer)

 

Podrá nublarse el sol eternamente;

Tiembla ante mí, ámame, esclava mía querida.

Eres el crepúsculo vasto en mi horizonte,

y mi alma fría se enciende a tu partida.

Cuando te alejas, mis pasos buscan tu monte.

El látigo de mi amor golpea mi vida.

Eres mi adentro, pero también tan distante.

Huyes como nieblas, siempre perseguida.

Cerca de mí, mas ¿dónde? Lejos, allá en el errante.

Y lo lejano cerca, bajo mis pies se esconde.

Eco de una voz que en el silencio canta.

Lo que en mi ser florece, musgo en las ruinas donde.

Amor eterno (inspirado en el poema de Gustavo Adolfo Bécquer)

 

Si me quieres, quiéreme entera (inspirado en el poema de Dulce María Loynaz)

 

Si me quieres, quiéreme entera,

no por zonas de luz o sombra…

Si me quieres, quiéreme negra

y blanca, Y gris, verde, y rubia,

y morena…

Quiéreme día,

quiéreme noche…

¡Y madrugada en la ventana abierta!…

Si me quieres, no me recortes:

¡Quiéreme toda!… O no me quieras.

 

Contigo (inspirado en el poema de Luis Cernuda)

 

¿Mi tierra?

Mi tierra eres tú.

¿Mi gente?

Mi gente eres tú.

El destierro y la muerte

para mi están adonde

no estés tú.

¿Y mi vida?

Dime, mi vida,

¿qué es, si no eres tú?

 

Despedida (inspirado en el poema de Jorge Luis Borges)

 

Entre mi amor y yo han de levantarse

trescientas noches como trescientas paredes

y el mar será una magia entre nosotros.

No habrá sino recuerdos.

Oh tardes merecidas por la pena,

noches esperanzadas de mirarte,

campos de mi camino, firmamento

que estoy viendo y perdiendo…

Definitiva como un mármol

entristecerá tu ausencia otras tardes.

 

Agua Mujer (inspirado en el poema de Juan Ramón Jiménez)

 

¿Qué me copiaste en ti,

que cuando falta en mí

la imagen de la cima,

corro a mirarme en ti?

 

Dame la mano (inspirado en el poema de Gabriela Mistral)

 

Dame la mano y danzaremos;

dame la mano y me amarás.

Como una sola flor seremos,

como una flor, y nada más…

El mismo verso cantaremos,

al mismo paso bailarás.

Como una espiga ondularemos,

como una espiga, y nada más.

Te llamas Rosa y yo Esperanza;

pero tu nombre olvidarás,

porque seremos una danza.

Dame la mano (inspirado en el poema de Gabriela Mistral)

 

Soneto V (inspirado en el poema de Garcilaso de la Vega)

 

Escrito está en mi alma vuestro gesto…

Escrito está en mi alma vuestro gesto

y cuanto yo escribir de vos deseo;

vos sola lo escribistes, yo lo leo

tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;

que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,

de tanto bien lo que no entiendo creo,

tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;

mi alma os ha cortado a su medida;

por hábito del alma misma os quiero;

cuanto tengo confieso yo deberos;

por vos nací, por vos tengo la vida,

por vos he de morir y por vos muero.

 

Polvos de amor (inspirado en el poema de Francisco de Quevedo)

 

Amor postrero más allá de la muerte.

Cerrar podrá mis ojos la postrera

Sombra que me llevare el blanco día,

Y podrá desatar esta alma mía

Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Mas no de esotra parte en la ribera

Dejará la memoria, en donde ardía:

Nadar sabe mi llama el agua fría,

Y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,

Venas, que humor a tanto fuego han dado,

Médulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado;

Serán ceniza, mas tendrá sentido;

Polvo serán, mas polvo enamorado.

 

Amor (inspirado en el poema de Pablo Neruda)

 

Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte

la leche de los senos como de un manantial,

por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte

en la risa de oro y la voz de cristal.

Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos

y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,

porque tu ser pasara sin pena al lado mío

y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.

Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría

amarte, amarte como nadie supo jamás!

Morir y todavía

amarte más.

Y todavía

amarte más

y más.

 

Poemas de amor inspirados en «Dueña de la negra boca» de José Zorrilla

 

Dueña de la negra toca,

la que viste de morado monjil,

por un beso de tu boca

daría mi reino y más mil.

 

Te entregaría mi mejor lanza,

de la más valiente caballería,

y con frescura y esperanza,

te brindaría riquezas y alegría.

 

Te ofrecería fiestas de toros,

y si en mis manos estuviera,

te mostraría la danza de moros,

la fuerza de un amor sincero.

 

Alfombras y armaduras orientales,

joyas y tesoros a montones,

porque eres tú, de todos los ideales,

la más preciosa entre las pasiones.

 

Porque tus ojos brillan con luz,

que al Oriente hace reverberar,

doy mi alma y mi cruz,

para en tus brazos descansar.

 

Ven conmigo, amada mía,

en Granada serás la sultana,

y yo, rendido ante tu valía,

seré tu esclavo, tu fiel paisana.

 

Poemas de amor inspirados en «Ausencia» de Jorge Luis Borges

 

Cada mañana reconstruyo la vida,

sin ti, el mundo parece vacío,

lugares antes vivos, ahora son perdidos,

y la melancolía me envuelve con su herida.

 

Tardes que eran nicho de tu imagen,

ahora son solo un recuerdo fugaz,

palabras de amor, un eco sin mensaje,

se desvanecen como hojas en el compás.

 

Busco el lugar donde esconder mi alma,

de esta ausencia que me atormenta,

como un sol sin ocaso, mi corazón se embalsama,

la noche inmensa, sin tu luz, me alimenta.

 

La distancia nos separa y duele,

pero en mi corazón aún queda un resquicio,

un amor que permanece y suele,

ser mi faro en esta noche sin inicio.

Poemas de amor inspirados en "Ausencia" de Jorge Luis Borges

 

Poemas de amor inspirados en «Mademoiselle Isabel» de Blas de Otero

 

Oh, Mademoiselle Isabel, francesa y bella,

tu esencia esconde secretos insondables,

en tu mirar encuentro un mar de estrellas,

que ilumina mi alma en encuentros inolvidables.

 

Eres una princesa de mis sueños de infancia,

una promesa de amor, un clavel florecido,

y yo, solo un poeta, en tu presencia,

contemplando tu jardín, tan desconocido.

 

En las noches, con suaves caricias al viento,

acaricias tus cabellos dorados,

y yo, en mis pensamientos,

sueño con ser el eco de tus amados.

 

Vuelas lejos como un ave migratoria,

pero en mi corazón siempre habrá un espacio,

un jardín que florece en tu memoria,

donde reina el amor y no hay ocaso.

 

Poemas de amor inspirados en «Lucía» de Joan Manuel Serrat

 

Vuela esta canción para ti, Lucía,

la más bella historia de amor compartida,

cada nota lleva nuestra melancolía,

pintando en el cielo una estrella encendida.

 

En las noches, entre tus brazos dormía,

nuestros besos bajo el cielo infinito,

tu amor me envolvía con su magia y poesía,

y mis labios, ansiosos, buscaban tu cariño.

 

Fuiste el ave de paso que anidó en mi ser,

el refugio donde encontré mi paz,

cada caricia, cada mirada, te llevé,

grabado en mi alma, en mi corazón voraz.

 

Aunque el tiempo haya pasado, mi Lucía,

nuestro amor perdura, imborrable e intenso,

y en cada verso, en cada nota, se envía,

el eco de un amor que es eterno y inmenso.

 

Inspirado en «Una carta de amor» de Julio Cortázar

 

Lo que deseo de ti

es tan poco en esencia,

porque en esencia es todo,

como un fugaz momento, una mirada,

esas pequeñas cosas, cotidianas,

espiga y cabellera y dos pequeñas piedras,

el aroma de tu ser,

lo que opinas sobre cualquier tema,

conmigo o en desacuerdo,

todo eso es tan poco,

pero lo anhelo porque te amo.

 

Que mires más allá de mí,

que me ames con una pasión desenfrenada

sin preocuparte por el mañana, que el grito

de tu entrega choque

contra la cara de la rutina,

y que el placer que juntos creamos

sea un signo de libertad.

 

Inspirado en «Tercera presencia del amor» de Gabriel García Márquez

 

Este amor que ha llegado de súbito

y conoce la razón de la belleza.

Este amor, delicada prenda amorosa

ajustada al corazón con precisión.

 

Este amor que es ternura en forma de harina,

que es infancia de sueños en la frente,

que es melodía líquida en la fuente

y es estrella nostálgica en la altura.

 

Este amor que es verso y es rosa.

Y es saber que la vida en cada cosa

se repite con más fuerza cada vez.

 

Tan eterno es este amor, tan resistente,

que en comparación al tiempo es imposible

saber dónde limita con la muerte.

 

Inspirado en «Ven» de Rafael Alberti

 

Ven, mi amor, en la tarde junto al Aniene

y siéntate conmigo a sentir el viento.

Aunque no estés físicamente, mi único pensamiento

es ver contigo el viento que va y viene.

 

Tú no te vas, porque mi amor te tiene.

Yo no me iré, pues junto a ti me siento

más vivo, más vida de mi sangre, más tu aliento,

más luz del corazón que me sostiene.

 

Tú no te irás, mi amor, aunque lo desees.

Tú no te irás, mi amor, y aunque te fueras,

aun ausente, mi amor, jamás te alejarías.

 

Es tuya mi canción, en ella me encuentro.

Y en ese viento que va y viene me sumerjo,

y en ese viento siempre me encontrarías.

 

Inspirado en "Ven" de Rafael Alberti

Inspirado en «Hagamos un trato» de Mario Benedetti

 

Compañera, sabes que

puedes contar conmigo,

no solo hasta dos o hasta diez,

sino contar conmigo.

 

Si alguna vez notas

que te miro a los ojos,

y en los míos reconoces

una veta de amor,

no amenaces con armas

ni pienses que estoy delirando;

a pesar de esa veta,

o tal vez debido a ella,

puedes contar conmigo.

 

Si otras veces

me encuentras distante sin razón,

no pienses que es indiferencia,

también puedes contar conmigo.

 

Pero hagamos un trato:

yo quisiera contar contigo,

es tan hermoso

saber que existes,

que uno se siente vivo;

y cuando digo esto,

quiero decir contar

contigo, aunque sea hasta dos,

aunque sea hasta cinco.

 

No es para que vengas

rápidamente a socorrerme,

sino para tener la certeza

de que tú sabes

que puedes contar conmigo.

 

Inspirado en «Madrigal» de Manuel del Palacio

 

Cuando me miraste, alma mía,

fue tal mi alegría que se desbordó,

y aún siento en mi ser la dulce emoción,

del beso de tus ojos en mi boca.

 

Como un río que fluye sin cesar,

así corre por mis venas la pasión,

una pasión tan loca y arrolladora,

que cada latido es un verso que te nombra.

 

En cada estrofa de nuestro amor eterno,

hay notas y melodías nunca antes escuchadas,

como si cada verso fuera una sinfonía,

que celebra la danza de dos almas entrelazadas.

 

Y en la partitura de nuestros corazones,

se escriben los secretos más profundos,

cada nota es un susurro, un suspiro,

que se eleva como un canto al cielo fecundo.

 

Que este amor sea un poema sin final,

una eterna oda a la belleza del encuentro,

donde nuestros versos se entrelacen,

y nuestros besos escriban versos en el viento.

 

Inspirado en «Quiero ser todo en el amor» de Claribel Alegría:

 

Sinfonía del amor

 

Quiero ser todo en el amor,

no solo el amante y la amada,

sino también el verso y la prosa,

la brisa que acaricia y la lluvia que embriaga.

 

Que cada palabra sea un acorde,

que suene como música celestial,

cada caricia una nota delicada,

que construya una sinfonía especial.

 

Ser la melodía y la armonía,

que entrelacen nuestros corazones,

y que el amor fluya como un río,

que nunca se detenga, que nunca se agote.

 

Ser la inspiración en cada verso,

que brote de nuestros labios apasionados,

como la luna que refleja en el mar,

nuestro amor será un poema estrellado.

 

Inspirado en «Rima XXIII» de Gustavo Adolfo Bécquer

 

Por una mirada, un mundo;

por una sonrisa, un cielo;

pero por un beso… ¡yo no sé

qué te daría por un beso!

 

Un beso que sea el sol que nunca se oculta,

un cielo infinito de caricias y pasión,

un universo entero de amor desenfrenado,

que en cada estrofa se escriba nuestra canción.

 

Cada beso será como una flor,

que florece en el jardín de nuestros sueños,

y en cada pétalo se refleje el amor,

que guardamos en el rincón más profundo de nuestros anhelos.

 

Serán besos que se fundan con la eternidad,

que atraviesen el tiempo sin cesar,

y que se conviertan en estrellas brillantes,

iluminando el cielo de nuestra historia de amar.

 

Inspirado en «Amor» de Salvador Novo

 

 

Amar es este tímido silencio,

cerca de ti, sin que lo sepas,

y recordar tu voz cuando te marchas,

y sentir el calor de tu saludo.

 

Pero también es volar sin miedo,

como dos aves en el cielo,

y danzar al compás de la vida,

sin temerle al destino incierto.

 

Amar es encontrar refugio,

en el abrazo que nos sostiene,

como dos árboles que se entrelazan,

bajo la luna plateada y serena.

 

Seremos dos poetas, dos artistas,

que pintan en el lienzo del amor,

una obra maestra que nunca se borra,

que trasciende más allá del tiempo y del dolor.

 

Inspirado en «Enséñame» de Rafael Cadenas

 

Enséñame a renacer en cada alba,

a ser el rocío que despierta la flor,

a danzar con el viento en cada hoja,

a ser el eco que se funde con el rumor.

 

Enséñame a ser el verso oculto,

que se desvela bajo el manto de la luna,

a ser el suspiro que alienta el corazón,

a ser la melodía que encanta cada cuna.

 

Enséñame a encontrar el camino,

que lleva a la verdad y la esencia del ser,

a ser el poema que habla de amor eterno,

a ser el latido que nunca deja de crecer.

Inspirado en "Enséñame" de Rafael Cadenas

 

Inspirado en «Escapar hacia el mar» de Juan Gonzalo Rose:

 

 

Enciérrame en tu abrazo y protégeme,

bajo el cielo estrellado de tu mirada,

donde el susurro del viento nos llame,

y nuestros sueños se entrelacen en la madrugada.

 

Deténme en el tiempo que compartimos,

en cada momento que nos pertenece,

mientras la vida fluye y el mundo gira,

nuestro amor crece y florece.

 

Que la sombra no borre nuestra historia,

que el destino sea solo un testigo mudo,

que nuestra alcoba sea el refugio perfecto,

donde el amor sea nuestro único escudo.

 

Y mientras Lima duerme bajo la neblina,

y un niño sueña con escapar hacia el mar,

nosotros dos, como dos almas gemelas,

seremos uno solo en nuestro universo singular.

Inspirado en «Hay ojos que miran, hay ojos que sueñan» de Miguel de Unamuno

 

En tus ojos, mi universo

 

En tus ojos nazco una y otra vez,

como las estrellas que se encienden en el cielo,

y en cada mirada encuentro mi esencia,

mi hogar eterno, mi refugio y consuelo.

 

En tus ojos vive la luz del día,

que ilumina mi camino en la oscuridad,

y en tus sueños encuentro mi morada,

donde el tiempo se detiene en la eternidad.

 

En cada pétalo de tus ojos reflejados,

se escriben los versos de nuestro amor,

cada palabra es un suspiro enamorado,

que se convierte en canción bajo el fulgor.

 

En tus ojos, mi universo se expande,

como el firmamento que abraza el mar,

en el reflejo de tu alma encuentro mi esencia,

y en cada mirada, soy yo mismo al amar.

 

Inspirado en «Amo, amas» de Rubén Darío:

 

Amar, amar, amar, amar siempre,

con toda el alma y el universo,

que cada latido sea un verso,

en el poema eterno que componemos.

 

Amar como el sol que nunca se apaga,

y en cada crepúsculo nos ilumina,

que nuestro amor sea la melodía,

que se eleva como un himno de alegría.

 

En cada beso se escriba la historia,

de dos almas que se encuentran en la danza,

como dos estrellas que brillan en la gloria,

nuestro amor será un canto que nunca se cansa.

Inspirado en «Amor Eterno» de Gustavo Adolfo Bécquer:

 

 

Podrá nublarse el sol eternamente;

podrá secarse en un instante el mar;

pero jamás en nosotros se apagará,

la llama ardiente de nuestro amor sin fin.

 

Amar más allá de la eternidad,

en cada beso, en cada mirada,

que cada verso sea la verdad,

de un amor que nunca será olvidada.

 

Y aunque la muerte se asome a la ventana,

nuestro amor trascenderá en cada estación,

como el sol que vuelve a brillar en la mañana,

nuestro amor será la eterna canción.

 

Inspirado en «Dame la mano» de Gabriela Mistral:

 

 

Dame la mano y bailemos juntos,

en esta danza que nunca termina,

que nuestras almas sean unidas,

como dos ríos que fluyen hacia el horizonte.

 

Seremos una sola melodía,

que se entrelaza con la brisa y el viento,

nuestro amor será la sinfonía,

que nos guía en cada momento.

 

Cada paso que demos será un verso,

que se escriba en la partitura del amor,

y en cada nota encontraré mi universo,

donde se entrelazan nuestras almas con fervor.

 

Nuestros nombres se fundirán en la armonía,

como dos ángeles danzando en el cielo,

y en cada compás de nuestra melodía,

nuestro amor será el legado más bello.

 

Inspirado en «Soneto 29» de William Shakespeare

 

Sin embargo, en estos pensamientos mi yo casi despreciando,

a veces pienso en ti, y entonces en mi estado,

como la alondra al amanecer que surge

de la hosca tierra, canta himnos a las puertas del cielo;

 

Por tu dulce amor recordado tal riqueza trae,

que entonces desprecio cambiar mi estado con los reyes.

En cada pensamiento encuentro la certeza,

de que contigo alcanzo las más altas leyes.

 

Y así, en mi mente se teje un universo,

donde nuestro amor brilla como el sol en el cielo,

cada pensamiento es un verso,

que se convierte en canción en cada destello.

 

Eres el faro que guía mi camino,

la estrella que ilumina mi mar,

en cada pensamiento, eres mi destino,

y en cada suspiro, eres mi altar.

 

Inspirado en "Soneto 29" de William Shakespeare:

Inspirado en «Tercera presencia del amor» de Gabriel García Márquez

 

Este amor ha llegado de repente,

y ha traído consigo la razón de la belleza,

un amor que es eterno como la fuente,

que nos une en una danza inmensa.

 

En cada momento, somos un verso,

que se entrelaza con la luz y la luna,

nuestro amor es un eterno universo,

que trasciende más allá de la fortuna.

 

Como las estaciones que se suceden,

nuestro amor florece en cada cambio,

cada día es una nueva ofrenda,

que se convierte en nuestro eterno rango.

 

Que este amor sea un fuego inextinguible,

que arda en nuestros corazones sin cesar,

que la eternidad sea nuestro hábito invencible,

y nuestro amor sea la luz que nunca se apaga.

 

Inspirado en «Primera Canción» de Juan Gonzalo Rose:

 

No he inventado esta melodía,

los amantes dirán: «Conozco esta canción…

y me había olvidado de lo hermosa que era…»

Es el himno de nuestro encuentro.

 

Y en cada nota encuentro el recuerdo,

de los días que compartimos en el pasado,

como dos almas que se entrelazan en el tiempo,

en cada melodía, encuentro nuestro legado.

 

Que cada acorde nos lleve a aquel momento,

donde nuestros corazones latían al compás,

y que esta canción sea el aliento,

que mantenga viva nuestra pasión en cada compás.

 

Inspirado en «Como si cada beso» de Fernando Pessoa:

 

Como si cada beso fuera un amanecer,

donde el sol y la luna se funden en un abrazo,

cada caricia es una razón para creer,

que nuestro amor es eterno y duradero.

 

Cada beso es un verso que se escribe,

en el lienzo de nuestra piel que se estremece,

como si cada caricia fuera una melodía,

que en cada nota nos lleva al éxtasis que florece.

 

Besos que despiertan el alma dormida,

y en cada suspiro se abren como una flor,

como si cada encuentro fuera la bienvenida,

a un paraíso de amor y pasión sin fin.

 

Y cuando el ocaso llegue a nuestras vidas,

seguiremos amándonos como al principio,

como si cada beso fuera el inicio,

de un amor eterno que nunca se olvida.

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