POEMAS CORTOS PARA NIÑOS

Los poemas cortos han sido desde tiempos inmemoriales, un valioso tesoro literario que ha encantado y educado a generaciones de niños. Estas pequeñas joyas poéticas, cargadas de sencillez y emotividad, abren la puerta a un mundo mágico donde la imaginación vuela libremente. Los poemas cortos para niños son un medio poderoso para transmitir mensajes, despertar la curiosidad y fomentar el amor por la lectura desde una temprana edad.

Inspirado en «El gallo despertador» de Gloria Fuertes

Inspirado en "El gallo despertador" de Gloria FuertesAmanecía radiante, en el cielo celeste,

Kikirikí, anunciaba el gallo con gesto agreste.

Era un gallo peculiar, de plumaje escarlata,

un pequeño colibrí, su esencia destilaba.

 

Kikirikí, llamaba al labrador en la llanura,

el sol asomaba, pintando de luz la espesura.

¡Levántate, campesino!, cantaba con emoción,

la vida se despierta, comienza la canción.

 

Kikirikí, niño del pueblo, despierta en el albor,

el colegio espera, con risas y color.

El gallo despertador, sin reloj, marca la hora,

su canto es el timbre que a todos nos enamora.

 

Inspirado en «Caricia» de Gabriela Mistral

 

Madre, madre, tus besos son bellos,

pero los míos son aún más tiernos.

Mis abrazos de niño travieso,

te llenan el alma de dulces inviernos.

 

Como la abeja en el lirio posada,

mis caricias son suaves y calladas.

Si me escondo, sin hacer ruido,

tus caricias me buscan, son amadas.

 

Te miro, te miro sin cesar,

en tus ojos brillantes quiero habitar.

Eres mi estanque, mi fuente de paz,

mi refugio seguro, mi eterno hogar.

 

Tus manos me acunan, sueño tranquilo,

en tus brazos de amor, yo me arrullo.

Eres la luna y el sol en mi camino,

gracias, mamá, por ser mi orgullo.

 

Inspirado en «Mariposa del aire» de Federico García Lorca:

 

Mariposa dorada y verde, volando en el cielo,

luz del candil que brilla con misterio y desvelo.

Mariposa del aire, no te detengas jamás,

danza en la brisa, esparce tu esencia en paz.

 

Oh, mariposa del aire, quédate ahí, no te vayas,

mi corazón se maravilla de tus hermosas rayas.

Con delicadeza, revoloteas en el viento,

esparciendo magia con cada movimiento.

 

Tu vuelo encanta la noche, tu danza es poesía,

como un sueño hecho realidad, llenas de alegría.

En tu presencia, todo se llena de encanto,

mariposa del aire, ¡qué bello es tu canto!

 

Inspirado en «Así es» de María Elena Walsh

 

El cielo es de un azul profundo y eterno,

la nube blanca, su compañera en invierno.

El sapo ríe con su cara amistosa,

una caricia que al corazón emociona.

 

La luna es un queso en el firmamento,

y el Sol brilla con luz y ardor intenso.

El sapo, travieso, con su graciosa risa,

nos llena el alma de alegría precisa.

 

Inspirado en "Así es" de María Elena Walsh

Inspirado en «La noche tiene sueños» de Graciela Pérez

 

En la noche mágica, sueños de luna brillan,

acunando esperanzas que el corazón atesoran.

Un dulce nido de estrellas, los niños acarician,

bajo la mirada amorosa de madres que adoran.

 

Juegos y risas se entrelazan en el silencio,

la noche es testigo de maravillas ocultas.

Como un niño que nace, se despierta el firmamento,

mientras la luna sonríe, con cariño adultas.

 

Las luces del mundo se encienden, un espectáculo,

mamá repite «¡te quiero!», un canto de amor perpetuo.

La noche y sus sueños, un regalo particular,

que en el alma de los niños queda para siempre tatuado.

 

Inspirado en «¡Buen viaje!» de Amado Nervo

 

Con periódico y abanico, un buque construí,

y en la fuente, jugando, su travesía emprendí.

Sopla mi hermana con fuerza, un viento de fantasía,

¡Buen viaje, barco de papel!, que te vaya bien en tu travesía.

 

El mar se despliega ante mí, el horizonte sin fin,

un niño navegando en sueños, surcando el océano añil.

Mientras el buque navega, el mundo se hace más pequeño,

una aventura en miniatura, un viaje sin tiempo ni dueño.

 

Inspirado en «Los ratones» de Lope de Vega

 

Los ratones se reunieron, planeando una solución,

un cascabel sería su escudo y su bendición.

Después de debates y charlas, llegaron a una conclusión,

el cascabel en el gato, su valiente resolución.

 

Aparece un ratón sabio, de ojos astutos y vivos,

planteando una pregunta crucial, que a todos cautiva:

«¿Quién de nosotros, osados, será el que tenga el valor

de atar un cascabel al gato, sin temor y con honor?»

 

Inspirado en «Canción del niño que vuela» de José Sebastián Tallón

 

El niño dormido, en sueños viaja,

volando por el cielo, sin pausa.

Abre sus brazos, como alas,

y en el aire danza y causa.

 

El cielo es su mundo, su refugio,

en su vuelo de ilusión y embrujo.

Sonríe en sus sueños, lleno de vida,

un niño que vuela, en fantasía perdida.

 

Inspirado en «Canción de cuna de los elefantes» de Adriano del Valle

 

Llora el elefante pequeño,

el verano ha llegado, es dueño.

¡Duerme, elefantito, en calma!,

que la luna cuidará tu alma.

 

El papá elefante está cercano,

oyes su rugir, te sientes hermano.

Duerme, elefantito, en tu guarida,

la luna sonríe, tu sueño guía.

 

El elefante llora, con aire triste,

la luna acude, con gesto sutil.

Y en su trompa, un cariño, lista,

una caricia cósmica y sutil.

 

Inspirado en «Ayer guardé el Sol en una caja» de Edith Vera

 

Ayer encerré el Sol en una caja,

el día se volvió oscuro, el mundo opaco.

Lo liberé de su prisión en un acto,

y el día, sonriente, volvió a la carga.

 

El sauce lloraba, pero el río reía,

la naturaleza se vistió de poesía.

El Sol iluminó con su dorada magia,

la tierra se llenó de vida y fantasía.

 

Inspirado en «Doña Primavera» de Gabriela Mistral

 

Doña Primavera, traje multicolor,

viste en limonero, en jazmín y en rosal.

Sus sandalias son hojas de verdor,

sus caravanas, fucsias en el umbral.

 

Primavera en su locura despierta,

sol y trinos, en su danza incierta.

En el campo, las vidas son dignas,

entre jazmines, las penas se extinguen.

 

Con sus manos, el paisaje pinta,

rosas de alegría, de cariño y exultación.

Doña Primavera, en su esencia distinta,

nos regala esperanza y renovación.

 

Inspirado en «Crepúsculo» de Baldomero Fernández Moreno

 

El cielo azul se viste con una nube blanca,

y en su atardecer, la nube se vuelve rosa.

La tarde se torna dorada, cual trampa,

y en el horizonte, un pajarito reposa.

 

La rama es testigo de este instante,

el pajarito, una astilla musical.

Canta con fervor, en un canto vibrante,

su melodía, un fuego celestial.

 

Inspirado en "Crepúsculo" de Baldomero Fernández Moreno

Inspirado en «El verano viene» de Aída Berenguer

 

El sol juega al esconderse en el cielo,

corre tras las nubes, como un duende travieso.

El verano ansía jugar con la playa,

con las olas danzar y en la arena descansar.

 

Los niños corren, riendo sin parar,

el verano quiere jugar y acariciar.

El agua los llama, una caricia refrescante,

se persiguen y juegan, en un baile emocionante.

El verano llega, trayendo emociones,

con risas y juegos, llenando corazones.

Las vacaciones esperan, con su dulce tentación,

corre, corre, corre, ¡que comience la diversión!

 

Contando los años, uno, dos y tres,

una larga cuenta de alegría y niñez.

Con la ayuda de los dedos, sin parar,

hasta seis llego, sin dejar de saltar.

 

Tantos años, mis dedos ya no alcanzan,

en mi corazón, la alegría danza.

Seis velitas brillan, en mi pastel,

feliz cumpleaños, grito con alborozo cruel.

Inspirado en «Otoño llegó» de Gloria Fuertes

 

El otoño se viste de marrón y amarillo,

hojas secas en el suelo, un tapiz sencillo.

El viento de otoño sopla con cariño,

las hojas secas se elevan, en danza y brillo.

 

¡El otoño ha llegado!, con su encanto peculiar,

las tardes son mágicas, empieza a refrescar.

Jugamos entre hojas, risas en el aire,

el otoño es un regalo, lleno de cosas que amar.

 

Inspirado en «La rama» de Octavio Paz

 

En la punta del pino, un pájaro canta,

trémulo sobre su trino, una dulce encanta.

Es una astilla musical, un suspiro en el viento,

el pájaro, un enigma, en su vuelo lento.

 

La rama, testigo silente, sin palabras,

en el silencio, el pájaro deja su marca.

Se desvanece entre alas, en su danza fugaz,

la rama tiembla, feliz, al compás.

 

Inspirado en «Sol de invierno» de Antonio Machado

 

El parque en el invierno, se cubre de blancas sendas,

montículos simétricos, y ramas enmudecidas.

Bajo el invernadero, naranjos en macetas,

una palmera destaca, de hojas verdes y elegidas.

 

Un viejecillo contempla el día, maravillado,

el sol brilla en el cielo, cálido y dorado.

Niños juegan en el parque, la risa se expande,

la fuente murmura, el agua se desbande.

 

El invierno trae calma y melancolía,

el parque se envuelve en su eterna poesía.

 

Inspirado en «El viaje del elefantito» de Gloria Fuertes

 

El elefantito sueña con viajar,

en su viaje de sueños, quiere volar.

Sube a las nubes, cruza el mar,

el elefantito no para de soñar.

 

En su travesía, con la luna danza,

un elefantito en busca de esperanza.

Sueños de elefante, llenos de alegría,

en su vuelo mágico, la luna es su guía.

Inspirado en «Los ratones» de Lope de Vega:

 

Los ratoncitos se reunieron,

con gran preocupación en el rostro,

debatiendo cómo librarse del gato,

que los acechaba, travieso y astuto.

 

Después de hablar por largo rato,

decidieron que el plan sería eficaz:

colocarle un cascabel al felino,

para advertirles de su cercanía.

 

Apareció un ratón muy decidido,

con su barba, su cola larga y aguda,

y con gesto serio, lleno de valentía,

se ofreció a poner el cascabel al gato.

 

¿Quién de todos se atreverá a hacerlo?

Se preguntó con el alma en vilo.

El ratón valiente levantó la voz,

¡Yo seré quien le ponga el cascabel!

 

Así marcharon con gran firmeza,

en busca del gato que tanto aterrá,

lo encontraron dormido y silente,

y al gato sin dudarlo, lo despertaron.

 

Un cascabel dorado y brillante,

colocaron con cuidado en su cuello,

el gato al despertar, sorprendido,

no sabía qué estaba ocurriendo.

 

Desde aquel día, los ratones felices,

jugaban sin miedo y alboroto,

gracias al cascabel en el cuello del gato,

vivían tranquilos y sin sobresalto.

 

Inspirado en «Agua, ¿dónde vas?» de Federico García Lorca

 

Agua, agua, ¿a dónde vas?

Saltando alegre por el río,

bailas con la luz del sol,

como un poema al nacer el día.

 

Mar, mar, ¿a dónde vas?

Navegando río arriba,

buscas la fuente serena,

donde tus olas se arrullen.

 

Chopo, chopo, ¿qué harás?

En silencio observas,

las travesuras del agua,

entre hojas verdes, tierna calma.

 

El viento tece un dulce arrullo,

la danza de los cuatro elementos,

agua, tierra, viento y sol,

unidos en un mágico concierto.

 

En cada curva del río,

el agua canta y se desliza,

hacia el mar que la espera,

donde las olas la acarician.

 

El chopo, testigo silente,

bajo el cielo azul que reluce,

acompaña al agua en su viaje,

donde el destino la conduce.

 

Inspirado en «Mariposa del aire» de Federico García Lorca

 

Mariposa del aire, encantadora,

sus alas doradas y verdes brillan,

luz de candil, brilla y enamora,

¿por qué en tu vuelo jamás te fijas?

 

Mariposa del aire, ¿qué misterio

te lleva a seguir tu trayectoria?

No te detienes, vuelas sin criterio,

un bello enigma en la inmensa gloria.

 

Mariposa del aire, déjame verte,

en tu vuelo danzante y armonioso,

un suspiro de asombro me aletea,

¿estás ahí, mariposa misteriosa?

 

Tus alas de mil colores despliegas,

volando libre por el cielo ancho,

en el jardín de las flores juegas,

bailando al compás del soplo del rancho.

 

Mariposa del aire, pequeña hada,

brilla tu luz en el cielo estrellado,

dulce y mágica en tu danza alada,

en el viento suave te has transformado.

Inspirado en «Canción de cuna del elefante» de Adriano del Valle

 

El elefantito, llorando quedó,

no quería dormir, no encontraba su amor.

¡Duerme, elefantito mío, la luna te cuidará!,

le dijo su mamá, queriendo consolar.

 

Papá elefante, cerca de la cabaña,

le da su cariño, con ternura humana.

¡Duerme, elefantito mío, que estás en tu hogar!,

le susurra al oído, para calmar su pesar.

 

El elefantito, con trompa levantada,

busca la luna en la noche estrellada.

¿Acaso en la luna la vida es mejor?,

se pregunta en silencio, soñando con ardor.

 

Y mientras la luna lo observa,

el elefantito sueña en grande,

con aventuras, risas y juegos,

bajo el resplandor del cielo amante.

 

La noche avanza, y él se sumerge,

en el dulce abrazo de los sueños,

pasea por la selva en su mente,

descubriendo tesoros sin dueño.

 

Al despertar, la luna lo besa,

le susurra secretos al oído,

y así, cada noche, el elefantito,

con la luna de amiga, duerme dormido.

 

Inspirado en "Canción de cuna del elefante" de Adriano del Valle

Poema inspirado en «La luna alta»

Subiré tan alto como la luna brillante,

en busca de estrellas, una por una, constante.

Caminaré entre la bóveda celeste,

con pasos suaves, en una travesía celeste.

 

Entre tantas estrellas que centellean,

elegiré una, la más hermosa, que destelle.

Será mi farol, mi luz nocturna fiel,

para alumbrar el cuarto de la abuelita con mi pincel.

 

Con destellos dorados, su brillo será eterno,

como un regalo celestial de amor tierno.

Con la luna alta como mi testigo silente,

realizaré este sueño que es mi presente.

 

Y mientras surco el cielo en mi camino,

la luna y las estrellas serán mi destino.

Danzaré con ellas en una coreografía sin igual,

en un espectáculo de luz y magia celestial.

 

Poema inspirado en «Ballena Elena»

 

La ballena Elena, gigante y serena,

navega los mares, majestuosa y buena.

Susurrando cuentos a la brisa marina,

comparte secretos con cada ola divina.

 

Su canto suave es un verso encantador,

que acaricia las olas con dulzura y ardor.

Las criaturas marinas la siguen en su danza,

y en sus ojos negros, se refleja la bonanza.

 

Con su piel moteada, parece una obra de arte,

una pintura viviente, de valor inigualable.

La ballena Elena, reina del océano azul,

es un símbolo de paz, esperanza y virtud.

 

Y mientras surca los mares en calma,

inspira a todos con su alma.

Es la guardiana de los secretos del mar,

una embajadora de la vida, de la paz y el amar.

 

Poema inspirado en «La luna y las estrellas»

 

Quién subiera tan alto como la luna radiante,

en busca de estrellas, una por una, brillante.

Contaría sus destellos, como cuentas de oro,

y en cada una de ellas encontraría un tesoro.

 

Entre todas las estrellas en el cielo astral,

elegiría una, la más cálida y especial.

Será mi faro, mi guía en la noche oscura,

iluminando la morada de la abuelita con ternura.

 

Y mientras mi camino celestial prosigue,

la luna y las estrellas me siguen y persiguen.

En el firmamento, un baile mágico se crea,

una sinfonía de luz y brillo, que mi corazón llena.

 

Con la luna alta como mi aliada brillante,

cumpliré mi sueño, mi deseo fragante.

Y en el cuarto de la abuela, una estrella alumbrará,

mientras mi amor por ella, siempre perdurará.

 

Poema inspirado en "La luna y las estrellas"

Poema inspirado en «La primavera»

 

La mariposa se posa con delicadeza,

en la flor que florece con brillanteza.

La primavera llegó, y en su despertar,

el mundo se tiñe de colores, sin cesar.

 

Las abejas zumban, las aves cantan,

la naturaleza revive, la vida encanta.

Las flores despliegan su fragancia en el aire,

y el sol sonríe, bendiciendo este milagro primaveral.

 

La mariposa danza en el jardín,

baila con el viento, libre y sin fin.

La primavera ha llegado con su esplendor,

una época de renovación y resplandor.

 

Y en este tiempo mágico y fecundo,

celebramos la vida en cada segundo.

La mariposa, embajadora de la primavera,

nos recuerda que la belleza está en nuestra espera.

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